Cómo
don Juan de Austria y el comendador mayor de Castilla despidieron la gente de
guerra, y se dio orden cómo se acabasen los rebeldes que habían quedado en la
sierra
Retirados los moriscos del reino de Granada de la
manera que hemos dicho, y metidos la tierra adentro, el Comendador mayor
encaminó la gente que había de quedar en los presidios de la Alpujarra, y los
dejó proveídos, y con orden que no dejasen de hacer correrías a todas partes; y
mandó que Francisco de Arroyo y Luis de Arroyo, y Reinaldos y Leandro de
Palencia, y Juan López y Diego Rodríguez, y Diego de Ortega y Juan Jiménez con
sus cuadrillas de gente del campo corriesen la tierra. Estas cuadrillas
sirvieron a orden de don Hernando Hurtado de Mendoza, que hoy es capitán
general de la costa del reino de Granada, de quien podemos decir que dio fin al
rebelión de la Alpujarra, siguiendo a los rebeldes pertinaces por su persona de
noche y de día, yendo a pie con las cuadrillas como cualquier soldado
particular, hasta que dio fin dellos en las sierras y en las cuevas dolido se
habían metido. Dejando pues el Comendador mayor prevenido lo de la Alpujarra, a
5 días del mes de noviembre fue a la ciudad de Granada, y en llegando, dio
licencia a la gente de las ciudades que se fuesen a sus casas. También partió don
Juan de Austria de Guadix cinco días después, y a los once entró en la ciudad
de Granada, y con él el duque de Sesa; fue alegremente recebido de todos los
tribunales y gente de guerra, porque cierto le amaban mucho.